Ulleres reticulars

gafas reticulares001

¿Qué son y cómo funcionan las gafas reticulares? 

Los agujeritos por los que miramos cuando las llevamos puestas, hacen que la luz se concentre en rayos más nítidos al pasar por estos orificios y que se proyecten directamente hacia la fóvea por el centro de córnea y cristalino, eliminando en gran parte las irregularidades de dichas lentes. Al llevar las gafas reticulares puestas “obligamos” al ojo a trabajar la visión foveal que fortalece y mejora nuestra visión.

¿Para qué sirven las gafas reticulares?

Las gafas reticulares sirven para mejorar la miopía, presbicia, cataratas, visión doble, astigmatismo y en general cualquier problema de mala visión. Se pueden usar para leer, usar el ordenador, ver televisión, ir al cine, pasear,…

Sustituyen a las gafas graduadas en parte de las actividades diarias, evitando el debilitamiento de los músculos oculares, ejercitándolos y acostumbrando al ojo a moverse rápidamente lo que mejora la irrigación sanguínea.

Al evitar la mirada fija, provocada por el uso de graduación, la tensión en los ojos y en el cuerpo va cediendo y se van relajando los músculos oculares, mejorando la visión sin gafas.

¿Quién las puede usar?

Las pueden usar todas las personas, desde niños hasta ancianos. Existen diferentes tamaños y modelos para que se puedan adaptar mejor a cada uno.

¿Cuando es aconsejado su uso?

Se pueden usar:

Cuando estamos viendo la TV o el ordenador, leyendo, twiteando con el móvil, haciendo labores, carpintería o hobbies que requieran fijar la vista, etc.

Cuando se hace un curso de recuperación visual. Es una herramienta que ayuda mucho a progresar, ya que podemos seguir entrenando la vista antes, durante y después de los ejercicios.

No se deben usar:

Cuando hagamos alguna actividad que requiera rapidez de reacción. Por ejemplo: para conducir, usar maquinaria o deportes de riesgo.

Cuando no haya una buena iluminación. Estas gafas limitan la entrada de luz por lo que sólo podemos usarlas con mucha luz o cuando lo que estemos mirando tenga su propia fuente de luz, con la TV, el ordenador, etc.

¿Por qué usar estas gafas en lugar de las graduadas?

En ningún caso se plantea esta pregunta como un descarte del uso de gafas graduadas. Las gafas y lentillas graduadas nos ayudan a ver rápidamente y sin esfuerzo. En muchos casos son necesarias, al menos mientras avanzamos en la recuperación visual. Pero se ha de tener en cuenta que no cambian la causa del mal funcionamiento del ojo. Son un paliativo de los síntomas.

Cuando llevamos gafas graduadas, sólo podemos ver a una distancia (la que nos han graduado) y las lentes progresivas engañan aún más al ojo, que al final pierde la capacidad de pasar del enfoque fino al relajado.

Con las gafas reticulares, el ojo irá recuperando su movilidad y flexibilidad natural para converger y divergir, enfocando (visión foveal) cuando queremos o necesitemos ver bien.

¿Hay alguna contraindicación?

No hay ninguna contraindicación desde un uso responsable. En ocasiones, pueden sentir algún mareo leve o dolor de cabeza. Esto sucede porque sus ojos empiezan a trabajar, cuando quizás llevaban tiempo inactivos. Estos efectos suelen pasar pronto aumentando los ejercicios que permitan relajar la musculatura ocular y eliminar tensiones.

Periodo de adaptación

Al principio hay que utilizarlas solo hasta que notemos molestias, por pequeñas que sean. Es comparable a cuando hacemos ejercicio sin estar acostumbrados.

Como orientación, durante la primera semana bastaría con usarlas 10 minutos diarios en total el primer día, 15 minutos el segundo día, 20 minutos el tercer día y así sucesivamente. Siempre que notemos molestias hay que hacer palmeo, cerrar los ojos, pestañear, etc…

Dentro de lo posible hay que reducir al mínimo el uso de las gafas graduadas. Ir sustituyéndolas poco a poco por las gafas reticulares.

Consejos

Lo primero es darse tiempo. Es normal entusiasmarse con el efecto reticular, pero lo importante es tomárselo como si fuésemos a un gimnasio a fortalecer los músculos. No lo conseguiremos en un día.

Otro aspecto importante es estar relajado y tranquilo. Los ojos relajados ven mucho mejor que los estresados. Trata de percibir las sensaciones que te produce el uso de estas gafas. Date cuenta del movimiento de los ojos y nota cuando se están tensionando, para descansar siempre que sea necesario.

Intenta practicar algún ejercicio de recuperación visual, así notarás cuándo tus ojos están tensos y cómo puedes relajarlos mejor. Las gafas reticulares son un complemento ideal para los ejercicios de recuperación visual. Aunque cada persona tiene su ritmo de mejora en la visión, dependiendo de su situación particular, en general aceleran en buena medida el proceso y lo hacen más llevadero.

Si tenemos un ojo con menor agudeza visual, realizaremos ejercicios específicos en ese ojo con y sin las gafas reticulares.

 

Segueix-nos a les nostres xarxes socials

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *